OpenAI está ampliando sus horizontes en el mundo publicitario más allá de las interacciones dentro de ChatGPT. Recientemente, un investigador independiente ha señalado la posibilidad de que una cookie asociada a ChatGPT se reutilice en otros sitios web que emplean el píxel publicitario de la compañía. Esta cookie, conocida como __obi, podría proporcionar a OpenAI la información necesaria para conectar la actividad publicitaria con las acciones que los usuarios realizan en otros sitios. Es un movimiento estratégico que podría ofrecer a los anunciantes datos más precisos sobre el rendimiento de sus campañas en la plataforma.
La cookie __obi es un elemento clave en esta nueva metodología. Según el investigador que la descubrió, esta cookie puede permanecer en un navegador por un período de hasta un año. Así, cuando un usuario que ha interactuado con ChatGPT visita un sitio web que utiliza la tecnología de publicidad de OpenAI, la información sobre esa actividad puede ser devuelta a OpenAI junto con un identificador único. Sin embargo, es importante destacar que este mecanismo no permite que cada acción sea vinculada directamente a una cuenta de usuario específica de ChatGPT, lo que podría resguardar algo de la privacidad del usuario.
A pesar de las potenciales ventajas para los anunciantes, el uso de estas cookies plantea serias preocupaciones entre los consumidores. A diferencia de las interacciones tradicionales con buscadores o plataformas sociales, ChatGPT recopila una cantidad considerablemente mayor de información personal de sus usuarios. Este contexto hace que la idea de vincular la actividad del chatbot con el comportamiento en otros sitios genere preguntas críticas sobre el consentimiento, la divulgación y la utilización de los datos personales en la publicidad.
Asimismo, el enfoque de OpenAI sobre la clasificación de la cookie __obi como una herramienta de análisis suscita dudas. El investigador mencionado encontró que la cookie podía ser implantada incluso cuando los usuarios rechazaban las cookies de marketing, lo que podría resultar engañoso. La distinción entre «análisis» y «atribución publicitaria entre sitios» debe ser clara, ya que los usuarios probablemente entenderán ‘análisis’ como un método para medir el rendimiento del producto, no necesariamente como un rastreador de su comportamiento publicitario.
En este contexto, resulta fundamental que OpenAI revise no solo la forma en que comunica el uso de estas cookies, sino también que garantice el cumplimiento de las normativas sobre la gestión de datos personales. Con un entorno regulatorio cada vez más estricto, la compañía deberá ser transparente sobre cómo utiliza la información que obtiene a través de ChatGPT y otros canales. Esta situación representa no solo un desafío de comunicación y marketing, sino también una oportunidad para que OpenAI demuestre su compromiso con una publicidad ética y responsable.




















