Dennis, un inversionista de 79 años, ha estado reflexionando sobre la situación actual de los índices bursátiles de América del Norte, particularmente en el contexto de las crecientes disparidades económicas en Canadá. Mientras que muchos piensan que invertir en acciones es una estrategia comúnmente segura, él se siente alarmado por las altas valoraciones de los mercados y la posibilidad de una corrección. En su búsqueda por asegurar su bienestar financiero en los años restantes, ha comenzado a considerar la idea de mover su cartera completamente hacia inversiones más seguras basadas en ingresos.
Con un ahorro actualmente ubicado en un 30 por ciento en acciones a través de fondos mutuos, Dennis se pregunta si este es el momento adecuado para hacer un cambio drástico hacia una inversión más conservadora. Sin embargo, expertos en finanzas como John De Goey, un administrador de carteras con amplia experiencia, sugieren que es esencial evaluar la tolerancia al riesgo del individuo antes de tomar decisiones de inversión significativas. De Goey señala que si la tolerancia al riesgo de Dennis ha permanecido estable, mantener una asignación del 30 por ciento en acciones es totalmente razonable, incluso quizás un poco conservador.
Además, existe un argumento de que las personas activas, como Dennis, que han dedicado gran parte de su vida a la inversión, pueden manejar una exposición mayor al riesgo. La opinión general en círculos financieros indica que un portafolio que contenga al menos un 40 por ciento en acciones podría ser más viable para alguien de su edad. A pesar de su preocupación, el asesor menciona que puede que Dennis tenga más de una década por delante, sugiriendo que reducir el riesgo de manera precipitada podría no ser lo más beneficioso en este momento.
Por otra parte, el mercado de valores es conocido por su volatilidad y, como muchos inversionistas experimentados saben, hay un viejo refrán que dice que ‘los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que puedes permanecer solvente’. Esta máxima refleja cómo el comportamiento del mercado no siempre es predecible, y sugiere que reaccionar de manera demasiado rápida ante cambios de corto plazo puede ser contraproducente. Con la asignación actual de activos de Dennis, su enfoque parece alinearse con un camino que puede ofrecer la combinación adecuada de crecimiento y seguridad.
Por lo tanto, antes de tomar decisiones drásticas, es fundamental que Dennis evalúe su situación personal, sus necesidades monetarias futuras y el horizonte de tiempo que tiene ante sí. La inversión no es simplemente una respuesta a las fluctuaciones del mercado, sino más bien un viaje que debe ser considerado con cuidado. Con el asesoramiento adecuado y una evaluación detallada de su tolerancia al riesgo, Dennis podría encontrar una solución más óptima que agitar su cartera por completo.


















