El auge del uso de la inteligencia artificial (IA) entre los consumidores ha sido notable en los últimos años, según el «Informe sobre el Consumidor Impulsado por IA 2026» de Prophet. Este estudio revela que la adopción de la IA generativa ha alcanzado un impresionante 73%, un aumento significativo desde el 45% registrado en 2024. Este crecimiento destaca cómo las herramientas de IA se han integrado rápidamente en las rutinas diarias de los consumidores, quienes ahora las utilizan no solo para tareas simples sino como aliadas en decisiones más complejas.
Sin embargo, a pesar de esta adopción masiva, la percepción de la IA ha comenzado a cambiar. El informe indica que el entusiasmo de los consumidores ha disminuido en un 7%, lo que sugiere que muchos empiezan a ver la IA como una herramienta necesaria más que como una novedad emocionante. Para los especialistas en marketing, este cambio de perspectiva es crucial, ya que sugiere que la simple implementación de IA ya no es suficiente para distinguirse en un mercado cada vez más competitivo.
Extraordinariamente, el escepticismo hacia la inteligencia artificial también ha crecido. Ahora, solo un 40% de los consumidores cree que la GenAI tendrá un papel fundamental en la toma de decisiones cotidianas. Este descenso del 30% en la fe hacia las promesas de la IA refleja un sentimiento colectivo que entra en el llamado «abismo de la desilusión» de Gartner, donde la euforia inicial por las nuevas tecnologías se transforma en una evaluación más crítica de sus capacidades y limitaciones.
Además, la preocupación entre los consumidores sobre la precisión y la desinformación que puede generar la IA ha alcanzado niveles alarmantes. Según el informe, un abrumador 71% de los encuestados expresa inquietudes sobre los posibles errores y datos incorrectos proporcionados por estas tecnologías. Esta desconfianza resalta la importancia de una implementación ética y bien fundamentada de la IA en sectores como el comercio, la atención al cliente y la investigación, donde la fiabilidad es fundamental.
Como resultado de esta creciente inquietud, muchos consumidores están empezando a experimentar lo que se denomina ‘fatiga por la IA’. Aproximadamente el 62% de ellos se siente frustrado cuando las empresas eliminan completamente el contacto humano, a pesar de la rapidez que ofrecen los sistemas automatizados. Esta tensión está provocando una reflexión en las marcas, que se ven ahora presionadas a encontrar un equilibrio entre la automatización y la interacción humana real, promoviendo así una experiencia más humana y confiable en la era de la inteligencia artificial.







